El animal ideal para trabajar
es el “perro” debido a sus características: su facilidad
para aprender, predisposición a la obediencia, su sensibilidad, percepción,
fidelidad, honestidad, incondicionalidad, entusiasmo en el juego y por el
cariño que brindan constantemente. De ellos aprendemos todos éstos valores, así
como también una diversa cantidad de sentimientos, siendo la más fuerte “el
amor incondicional”.
Los animales devuelven la sonrisa a
una persona deprimida, estimulan el carácter social de una persona
tímida y con bloqueos afectivos, ayudan a controlarse a una persona con
problemas en el control de los impulsos violentos, bajan la tensión
arterial y relajan a las personas nerviosas. Y sobre todo ayudan a
las personas a aceptarse a sí mismas tal y como son, esto es debido a que
los animales nos aceptan tal y como somos. Ya podemos ser gordos, delgados,
altos, bajos, ricos, pobres, inteligentes o menos inteligentes, personas con
éxito o sin él. Los animales nos aceptan e incluso nos emiten señales de ánimo
cuando no nos encontramos en el mejor momento.
· Mejorar la calidad de vida de las personas, contribuir a que superen sus miedos y estimularles para el desarrollo de sus aptitudes personales.
· Ayudar a superar problemas físicos, salud mental, educativa o emotiva.
· Reducir sensaciones como la soledad, el aislamiento, la depresión.
· Fomentar en los niños la responsabilidad y favorecer su creatividad. El aprendizaje les ayuda a ser capaces de expresar sentimientos.
· Mejorar la autoestima por medio de las demostraciones de cariño incondicional que muestra el perro.
· Desarrollar la sociabilidad a través de conceptos como la amabilidad y el respeto.
· Cuidar de un animal enseña responsabilidad, fomenta la autodisciplina, concentración y sentido de seguridad.
No
hay mejor terapeuta en la tierra que un cachorro lamiéndote la cara. (Ben William)
Si los humanos piensan, los perros sienten

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