lunes, 20 de agosto de 2012

Cuando se cierra una puerta, se abre otra...

La vida siempre tiene desencantos y sinsabores. La felicidad no perdura para siempre, pero al mismo tiempo tampoco perdura la tristeza.
La ira también tiene su lugar, pero se debe controlar y liberarse de ella.
La felicidad es un estado de ánimo, una actitud controlable en la mayoría de las situaciones.
Siempre que sea posible, elige la felicidad. Conserva los buenos recuerdos y desecha las penas y los fracasos.
Permítete cometer errores y date cuenta de que así es como se aprenden las lecciones más importantes en la vida.
El pasado es un ancla que nos retiene. Si no nos liberamos de quiénes éramos, no podremos convertirnos en quienes debemos ser.
Confiar es difícil si no se conoce cuáles serán los resultados.
Cree de todo corazón que maravillosas oportunidades te están aguardando, caminos por recorrer y nuevos senderos por explorar.
Trata este nuevo capítulo de tu vida como una aventura, y hallarás desafíos y recompensas mejores que los que puedas imaginar.

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