Muchas veces los padres se niegan a
aceptar que sus hijos poseen sexualidad y deseos desde que nacen. El sexo con
el que se nace es un elemento clave de la identidad del ser humano.
1.
La sexualidad es parte
del desarrollo del ser humano y desde que nacemos estamos en contacto con ella,
es parte de nuestra vida y nos produce gratificaciones físicas y psíquicas. Los
niños por lo general no se encuentra
reprimido ni asumen sus deseos sexuales como algo malo o pervertido, y lo menos
que experimentan es la culpa. No conocen el tabú, ni conocen la prohibición. Es
conveniente empezar a hablar de sexo con tu hijo desde el momento en que él
comience a conocer su cuerpo y a nombrarlo,
entre los tres a cuatro años ya
que a partir de estas edades, el niño tendrá mayor curiosidad por las zonas
genitales y buscará comparase a sí mismo con otros niños e incluso con adultos.
Es en este momento que se inician las preguntas difíciles como ¿por qué yo no
tengo lo mismo que papá o mi hermano, o ¿por qué tus pechos son grades y los de
papá no?, por mencionar algunos ejemplos. Ante estas preguntas, hay que tratar
de no ponerse nerviosos, de responder con naturalidad y con la verdad clara, al hablar de sexo con los niños
debemos procurar usar terminologías apropiadas para la edad del niño, de
acuerdo a la edad en que se encuentre serán las preguntas exploratorias que
realizara el niño y estas las realizara para obtener conocimientos,
identificación de su género y roles.
Para los niños es muy importante que cada parte de su cuerpo
tenga un nombre y no un "apodo". Si se habla de cabeza es cabeza, de
mano es mano, de pene es pene, de nalga es nalga y así siempre. Evita dar otros nombres a los órganos genitales para que el niño no se sienta confundido
o piense que se trata de algo malo. Los órganos genitales deben ser llamados
por su nombre (vagina, senos, nalgas, pene), explicarle al niño las funciones
de estos órganos tomando en cuenta la edad del niño, por ejemplo la explicación
de un niño de 4 años se limita a identificar su sexo y ver las diferencias
entre niño, niña, padre, madre en cambio
al niño de 9 se le debe hablar sobre el
sistema reproductor y las etapas del desarrollo.
2.
Lo ideal es hablarle de sexo, en la medida de su curiosidad, sus
conocimientos previos sobre el tema y según la edad que tenga. Para averiguar
qué grado de información tiene y cuál es el que necesita, los padres pueden
ellos hacer las preguntas, en función de
sus respuestas, se darán cuenta de lo
que sabe y de lo deben contarle para satisfacer su curiosidad.
La sexualidad no solo se enseña respondiendo a
preguntas cotidianas, sino a través de
nuestras actitudes diarias, del trato con nuestra pareja,
del respeto que mostramos hacia los demás, de nuestras formas de expresar
cariño, de la aceptación de las pequeñas decisiones que nuestros hijos van
tomando y en general, de las maneras en que exteriorizamos afecto hacia los
demás. Enseñar una sexualidad sana tiene que ver con amor, respeto,
empatía, y eso lo aprenden los niños cuando los tratamos de esa misma manera.
Si les enseñamos a quererse a sí mismos y a respetar su cuerpo, ellos aprenderán a respetar a los otros, sus cuerpos y
sus sentimientos.
3.
Los dibujos, fotos,
videos apropiados para la edad del niño le pueden servir para la identificación
de su propio sexo, conocimiento de partes de su cuerpo, reafirmar su género e identidad al verlo reflejado en un dibujo
parecido a él.
4.
Debemos tener una
actitud abierta, generar un clima de calma y una atmósfera de dialogo en la que
no juzguemos ningún comentario que haga el niño. Se deben usar
palabras y contenidos sencillos,
claros que sean fáciles
de entender y con los que los niños puedan sentirse satisfechos. Relacionemos el sexo con el amor, la intimidad, el
cariño y el respeto a sí mismo y a la pareja. Lo importante es que sepamos
reconocer las inquietudes de nuestros hijos y estemos presentes para orientarlos,
resolviendo sus dudas con datos veraces, conforme se vayan presentando estas
inquietudes. Minimizar todos los tabú y morbo que puede traer el abordaje de
este tema.
5.
Es importante
prepararse para hablar de educación sexual, es importante comunicarse con
naturalidad, afectividad y asertividad. Si los padres se sienten cohibidos,
nerviosos o avergonzados, sus hijos lo notarán. Perder el miedo y hablar con la
verdad ya que el mentir puede hacer que perdamos credibilidad y confianza ante nuestros hijos en el futuro.
Cuando los padres se preguntan cuántos detalles deben darles
a sus hijos, deben tener en cuenta el nivel de comprensión de su hijo. Leer
acerca de lo que
los niños necesitan saber según
su edad puede ayudarlo a decidir lo que es adecuado para la edad de su hijo.
Leer sugerencias para hablar con sus hijos sobre la sexualidad y cómo responder a sus preguntas también puede resultar muy útil.
6.
La sexualidad es un
tema que se debe hablar en casa, la educación sexual nace en el hogar y forma
parte del desarrollo del ser humano. Conversar
con los hijos sobre sexo es aumentar la intimidad y la afectividad entre ambos,
abrir caminos para que se pueda discutir en casa sobre todo y dar al niño la
seguridad de que piense que "voy a preguntar a papá y a mamá porque ellos
siempre me contestan" Es preferible que los padres le aclaren sus dudas.
Los padres deben tener mucho cuidado de que sus hijos no se sientan censurados,
incómodos al realizar preguntas sobre sexualidad ya que esta actitud los alejaría llevándolos muchas
veces a preguntarle a la persona menos adecuada. El psicólogo o pediatra puede
orientar algunas interrogantes del niño pero es deber de los padres el
enseñarle y educar a sus hijos sobre su sexualidad, cuidados, etapas, cambios,
es un proceso que inicia desde el nacimiento hasta que morimos y que atraviesa
muchos cambios a lo largo de nuestras vidas.
7. Comprender la sexualidad ayuda a los
niños a enfrentar sus sentimientos y la presión del grupo de
"iguales" aclara su identidad, definir su rol y género. Los ayuda a
asumir el control de sus vidas y a tener relaciones afectuosas. También los
ayuda a protegerse contra el abuso sexual si manejan información preventiva. El
hogar puede ser el lugar más valioso para aprender sobre la sexualidad. Podemos
ayudar a nuestros hijos a que se sientan bien con su sexualidad desde un
comienzo. Luego, es muy probable que confíen lo suficiente en nosotros como
para hacernos preguntas sobre el sexo en un futuro.
•nuestros cuerpos y cómo funcionan
•nuestro genero — si somos mujer u hombre
•nuestra identidad de género — como nos sentimos acerca de ser mujer u hombre
•nuestra orientación sexual — si somos heterosexuales, homosexuales o bisexuales
•nuestros valores sobre la vida, el amor y las personas en nuestras vidas.
8. El no conversar sobre sexualidad
de manera clara puede traer serias consecuencias:
·
Una
visión negativa sobre la sexualidad
·
Embarazo
no deseado
·
Enfermedades
de transmisión sexual
·
Falta de
información necesaria para cuidar su salud sexual
·
Falta de
prevención sobre el abuso sexual
·
Falta de
claridad acerca de sus propios valores y comprensión de los valores de sus familias
·
Baja autoestima
y poca confianza en sí mismos
· Dificultades
en el trato con otras personas, poca seguridad en sí mismos y incapacidad para
tomar decisiones
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