miércoles, 8 de agosto de 2012

Cuando hablar de Sexo con los niños y adolescentes


Muchas veces los padres se niegan a aceptar que sus hijos poseen sexualidad y deseos desde que nacen. El sexo con el que se nace es un elemento clave de la identidad del ser humano.

1.    La sexualidad es parte del desarrollo del ser humano y desde que nacemos estamos en contacto con ella, es parte de nuestra vida y nos produce gratificaciones físicas y psíquicas. Los niños por lo general  no se encuentra reprimido ni asumen sus deseos sexuales como algo malo o pervertido, y lo menos que experimentan es la culpa. No conocen el tabú, ni conocen la prohibición. Es conveniente empezar a hablar de sexo con tu hijo desde el momento en que él comience a conocer su cuerpo y a nombrarlo,  entre los tres a cuatro años  ya que a partir de estas edades, el niño tendrá mayor curiosidad por las zonas genitales y buscará comparase a sí mismo con otros niños e incluso con adultos. Es en este momento que se inician las preguntas difíciles como ¿por qué yo no tengo lo mismo que papá o mi hermano, o ¿por qué tus pechos son grades y los de papá no?, por mencionar algunos ejemplos. Ante estas preguntas, hay que tratar de no ponerse nerviosos, de responder con naturalidad y con la verdad clara,  al hablar de sexo con los niños debemos procurar usar terminologías apropiadas para la edad del niño, de acuerdo a la edad en que se encuentre serán las preguntas exploratorias que realizara el niño y estas las realizara para obtener conocimientos, identificación de su género y roles.

 Para los niños es muy importante que cada parte de su cuerpo tenga un nombre y no un "apodo". Si se habla de cabeza es cabeza, de mano es mano, de pene es pene, de nalga es nalga y así siempre. Evita dar otros nombres a los órganos genitales para que el niño no se sienta confundido o piense que se trata de algo malo. Los órganos genitales deben ser llamados por su nombre (vagina, senos, nalgas, pene), explicarle al niño las funciones de estos órganos tomando en cuenta la edad del niño, por ejemplo la explicación de un niño de 4 años se limita a identificar su sexo y ver las diferencias entre niño, niña, padre, madre en  cambio al niño de 9  se le debe hablar sobre el sistema reproductor y las etapas del desarrollo.

2.     Lo ideal es hablarle de sexo, en la medida de su curiosidad, sus conocimientos previos sobre el tema y según la edad que tenga. Para averiguar qué grado de información tiene y cuál es el que necesita, los padres pueden ellos hacer las preguntas,  en función de sus respuestas, se darán  cuenta de lo que sabe y de lo deben contarle para satisfacer su curiosidad.

La sexualidad no solo se enseña respondiendo a preguntas cotidianas, sino  a través de nuestras actitudes diarias, del trato con nuestra pareja, del respeto que mostramos hacia los demás, de nuestras formas de expresar cariño, de la aceptación de las pequeñas decisiones que nuestros hijos van tomando y en general, de las maneras en que exteriorizamos afecto hacia los demás. Enseñar una sexualidad sana tiene que ver con amor, respeto, empatía, y eso lo aprenden los niños cuando los tratamos de esa misma manera. Si les enseñamos a quererse a sí mismos y a respetar su cuerpo, ellos aprenderán a respetar a los otros, sus cuerpos y sus sentimientos.

3.    Los dibujos, fotos, videos apropiados para la edad del niño le pueden servir para la identificación de su propio sexo, conocimiento de partes de su cuerpo, reafirmar su género  e identidad al verlo reflejado en un dibujo parecido a él.

4.    Debemos tener una actitud abierta, generar un clima de calma y una atmósfera de dialogo en la que no juzguemos ningún comentario que haga el niño.  Se deben usar  palabras y contenidos sencillos, claros que sean fáciles de entender y con los que los niños puedan sentirse satisfechos. Relacionemos el sexo con el amor, la intimidad, el cariño y el respeto a sí mismo y a la pareja. Lo importante es que sepamos reconocer las inquietudes de nuestros hijos y estemos presentes para orientarlos, resolviendo sus dudas con datos veraces, conforme se vayan presentando estas inquietudes. Minimizar todos los tabú y morbo que puede traer el abordaje de este tema.

5.    Es importante prepararse para hablar de educación sexual, es importante comunicarse con naturalidad, afectividad y asertividad. Si los padres se sienten cohibidos, nerviosos o avergonzados, sus hijos lo notarán. Perder el miedo y hablar con la verdad ya que el mentir puede hacer que perdamos credibilidad  y confianza ante nuestros hijos en el futuro.

Cuando los padres se preguntan cuántos detalles deben darles a sus hijos, deben tener en cuenta el nivel de comprensión de su hijo. Leer acerca de lo que los niños necesitan saber según su edad puede ayudarlo a decidir lo que es adecuado para la edad de su hijo. Leer sugerencias para hablar con sus hijos sobre la sexualidad y cómo responder a sus preguntas también puede resultar muy útil.

6.    La sexualidad es un tema que se debe hablar en casa, la educación sexual nace en el hogar y forma parte del desarrollo del ser humano.  Conversar con los hijos sobre sexo es aumentar la intimidad y la afectividad entre ambos, abrir caminos para que se pueda discutir en casa sobre todo y dar al niño la seguridad de que piense que "voy a preguntar a papá y a mamá porque ellos siempre me contestan" Es preferible que los padres le aclaren sus dudas. Los padres deben tener mucho cuidado de que sus hijos no se sientan censurados, incómodos al realizar preguntas sobre sexualidad ya que  esta actitud los alejaría llevándolos muchas veces a preguntarle a la persona menos adecuada. El psicólogo o pediatra puede orientar algunas interrogantes del niño pero es deber de los padres el enseñarle y educar a sus hijos sobre su sexualidad, cuidados, etapas, cambios, es un proceso que inicia desde el nacimiento hasta que morimos y que atraviesa muchos cambios a lo largo de nuestras vidas.

7.  Comprender la sexualidad ayuda a los niños a enfrentar sus sentimientos y la presión del grupo de "iguales" aclara su identidad, definir su rol y género. Los ayuda a asumir el control de sus vidas y a tener relaciones afectuosas. También los ayuda a protegerse contra el abuso sexual si manejan información preventiva. El hogar puede ser el lugar más valioso para aprender sobre la sexualidad. Podemos ayudar a nuestros hijos a que se sientan bien con su sexualidad desde un comienzo. Luego, es muy probable que confíen lo suficiente en nosotros como para hacernos preguntas sobre el sexo en un futuro.

Todos somos sexuales. Nuestra sexualidad incluye: 
•nuestros cuerpos y cómo funcionan 
•nuestro genero — si somos mujer u hombre 
•nuestra identidad de género — como nos sentimos acerca de ser mujer u hombre 
•nuestra orientación sexual — si somos heterosexuales, homosexuales o bisexuales 
•nuestros valores sobre la vida, el amor y las personas en nuestras vidas.

  8.  El no conversar sobre sexualidad de manera clara puede traer serias consecuencias:
·         Una visión negativa sobre la sexualidad
·         Embarazo no deseado
·         Enfermedades de transmisión sexual
·         Falta de información necesaria para cuidar su salud sexual
·         Falta de prevención sobre el abuso sexual
·         Falta de claridad acerca de sus propios valores y comprensión de los valores de sus familias
·         Baja autoestima y poca  confianza en sí mismos
·     Dificultades en el trato con otras personas, poca seguridad en sí mismos y incapacidad para tomar decisiones

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