domingo, 26 de agosto de 2012

Por qué es importante la autoestima?


No puedes tocarla pero afecta tus sentimientos. No puedes verla pero está ahí, cuando te miras al espejo. No puedes oírla pero está ahí, cuando hablas de ti mismo.
Qué es eso tan importante y misterioso? ¡Es tu Autoestima!




Un aspecto muy importante de la personalidad, del logro de la identidad y de la adaptación a la sociedad, es la autoestima; es decir el grado en que los individuos tienen sentimientos positivos o negativos acerca de sí mismos y de su propio valor. La valoración de si mismo es la fuente de la salud emocional.

La autoestima, es el concepto que tenemos de nuestra valía y se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida; creemos que somos listos o tontos, nos gustamos o no. Los millares de impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se juntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser lo que esperábamos.

La autoestima es el núcleo principal alrededor del cual orbita cada aspecto de nuestras vidas. El nivel de bienestar que somos capaces de experimentar, el éxito que podemos manifestar, cuan funcionales son nuestras relaciones, la creatividad que nos permitimos expresar, los logros que somos capaces de actualizar, y tantos otros aspectos de nuestra vida personal, están intrínsecamente ligados a nuestra autoestima.

Origen

Los seres humanos formamos nuestra visión predominante del mundo alrededor de los cinco años de edad. Nuestra autoestima se desarrolla a lo largo de nuestras vidas a medida que formamos esa imagen de nosotros mismos que llevamos en nuestro interior, y lo hacemos a través de nuestras experiencias con otras personas (padres, maestros, hermanos, amigos) y las actividades que realizamos. La autoestima se aprende, fluctúa y la podemos mejorar. 

Lo que piensas acerca de ti mismo es aprendido y almacenado en forma de teorías llamadas autoesquemas. Hay autoesquemas positivos y negativos. Los primeros te llevarán a estimarte, los segundos a odiarte. Estos autoesquemas se entrelazan y la fusión de estos conforman el núcleo principal de la “autovaloración personal”

Pueden convertirse en sólidos cimientos  sobre los cuales edificaras un yo fuerte y seguro, o en la  principal  fuente de autoeliminación y automenosprecio. El autoconcepto, la autoestima y la autoeficacia son lo soportes de un buen ego. Si fallas en alguno, será suficiente para que tu autoesquema se muestre cojo e inestable.
ü  El autoconcepto: que piensas de ti mismo
ü  La autoestima: que tanto te gustas
ü  La auteficacia: que tanta confianza tienes en ti mismo

"Señales de alerta de que nuestra autoestima está fallando" 

·         Autocrítica rigorista y desmesurada que le mantiene en estado de insatisfacción consigo misma.
·         Hipersensibilidad a la crítica,  se siente atacada, herida; hecha la culpa de sus  fracasos a los demás.
·         Indecisión crónica, no por falta de información, sino por miedo exagerado a equivocarse.
·         Deseo innecesario de complacer, por el que no se atreve a decir NO.
·         Perfeccionismo, autoexigencia esclavizadora de hacer "perfectamente" todo lo que intenta.
·     Culpabilidad neurótica, por lo que se acusa y se condena por conductas, exagera la magnitud de sus  errores y los lamenta indefinidamente, sin llegar nunca a perdonarse por ellos.
·         Hostilidad, irritabilidad a flor de piel, siempre a punto de estallar aún por cosas de poca monta, todo le decepciona y nada lo satisface.
·         Tendencias depresivas, un negativismo generalizado (todo lo ve negro: su vida, su futuro).

“Está demostrado que la visión que tenemos de nosotros mismos es un factor determinante de nuestra salud mental e incluso física, pues una buena autoestima y autovaloración personal es la base sobre la que se apoya todo nuestro desarrollo.”

Tomado del libro Aprender a Quererse a si mismo. Walter Riso



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