Es común en las conversaciones con otras madres que salga al tema, el
comentario "tus hijos se portan tan bien"... Y yo la verdad no se qué
hacer con el mío, se porta tan mal que nadie lo quiere cuidar, no le veo
sentido no le obedece a nadie.
Una vez una mamá me dijo "bueno, a ti te funciona no castigarlos porque tus hijos se portan bien, pero qué tal con este que se porta mal". Y la verdad, enfrente del niño ofendido, no atiné más que a decir que "todo depende con el cristal con que se mira". Aunque en realidad pienso que si alguien necesitaba un correctivo en aquella situación era la madre ya que hizo una rabieta de aquellas porque el niño se estaba "portando mal" delante de las visitas.
Quiero compartir parte del artículo de Thomas
Gordon (el famoso creador del PET)
Así comienza:
Así comienza:
Lo que todo padre debería saber
LOS NIÑOS NO SE PORTAN MAL
David, un curioso y activo niño de tres años, saca todas las cosas del escritorio de su madre y está dibujando sus folders del archivo con marcadores crayola. Descubriendo el desorden la madre enojada pone a David en su lugar. David por supuesto llora y se ve desconcertado.
Cuando el papá de David llega a casa, es recibido con el reporte de mamá: “nuestro querido hijo se portó muy mal hoy”. Predeciblemente, su esposo pregunta: Qué hizo?” Su pregunta es totalmente comprensible porque el mensaje “se portó mal” no comunica nada de lo que David realmente hizo, sólo la evaluación que la madre hizo de él –él fue un niño “mal portado”.
Por qué? Qué hay de malo en pensar o decir que tu hijo se porta mal? Todo padre lo hace. Si, y sus padres lo dijeron de él. De hecho, el origen del concepto del mal comportamiento del niño es tan lejano en la historia que es dudoso que alguien sepa cuándo o por qué comenzó. Es un término tan comúnmente empleado que su uso entre las familias apenas ha sido cuestionado.
Extrañamente, el término es casi exclusivamente aplicado a los niños, rara vez a adultos, amigos o esposos. Qué tan seguido escuchamos a alguien decir: “mi esposo se portó mal ayer” “me enoja que mi amigo se porte mal en el almuerzo” “mis empleados se portaron mal” “nuestros invitados se portaron mal en la fiesta de anoche”
Aparentemente sólo los niños se portan mal, nadie más.
Portarse mal es lenguaje de padres, enlazado de algún modo con la forma en que
los padres tradicionalmente fueron vistos. Los padres dicen que los niños se
portan mal cuando sus acciones (o sus comportamientos) son contrarios a lo que
los padres piensan que debería ser. Más exactamente, el mal comportamiento es
el comportamiento que produce de alguna suerte una consecuencia mala para el
padre.
Mal comportamiento = comportamiento malo para el padre.
Mal comportamiento = comportamiento malo para el padre.
Por el otro lado, cuando los comportamientos del niño no tienen ninguna consecuencia
mala para los padres, estos lo describen como “el niño que se comporta”.
“El niño se comportó hoy” “ Se comportó en el almacén” “Nosotros tratamos de
enseñar a nuestros hijos a comportarse”.
Pensar que existe el “mal comportamiento” en los niños no sólo significa un
problema para los niños, obviamente, también significa un problema para los
padres.
Los padres serían más efectivos y la vida en casa más placentera para todos si ellos pensaran de otra forma acerca del comportamiento infantil. Primero, tratemos de recordar que todas las acciones de los niños son comportamientos. Cada cosa que hacen o dicen es un comportamiento específico. Visto de esta forma, todo el día el niño se está comportando. Y por la misma razón que todas las otras criaturas vivientes manejan su comportamiento –tratar de tener cubiertas todas sus necesidades.
Un bebé llora porque tiene hambre o frío o dolor. Algo está mal, su organismo necesita algo. El comportamiento Llorar es la forma en que los bebés piden ayuda, este comportamiento de hecho debería ser visto como “buen comportamiento” porque el llanto es apto para traer al niño la ayuda que necesita. Cuando el bebé es visto como un organismo comportándose adecuadamente para cubrir una necesidad, el niño ciertamente no puede calificarse como “niño que se porta mal”.
En un caso similar, David de tres años explorando y removiendo el escritorio de su madre, un comportamiento que manifiesta su necesidad de ver formas nuevas y tamaños, manejar objetos o dibujar. No debe ser etiquetado por su madre como un mal comportamiento.
La vida en familia podría ser infinitamente menos exasperante para los padres y más disfrutable para los niños también si los padres aceptaran estos simples principios acerca de los niños:
Principio 1: como todos, los niños tienen necesidades y tienen comportamientos para satisfacerlas.
Principio 2: los niños no se comportan mal; ellos se comportan para satisfacer sus necesidades.
Esto no significa sin embargo que a los padres les
van a gustar todos los comportamientos de los niños. Los niños pueden ser
ruidosos y destructivos, te retrasan cuando tienes prisa, te molestan cuando
necesitas calma, te causan trabajo extra, desordenan tu casa, interrumpen tus
conversaciones y rompen tus cosas valiosas.
Piensa en estos comportamientos de esta forma: son comportamientos que los niños despliegan para satisfacer sus necesidades. Si por casualidad sucede que al mismo tiempo interfieren con tus ideales de placer, eso no significa que el niño se está comportando mal. Más bien lo que está sucediendo es que este particular modo de comportarse es inaceptable para ti. No interpretes que el niño trata de hacerte algo a ti (molestarte), trata de hacer algo por sí mismo (cubrir alguna de sus necesidades). Y esto no lo hace un mal niño ni un niño mal portado.
Piensa en estos comportamientos de esta forma: son comportamientos que los niños despliegan para satisfacer sus necesidades. Si por casualidad sucede que al mismo tiempo interfieren con tus ideales de placer, eso no significa que el niño se está comportando mal. Más bien lo que está sucediendo es que este particular modo de comportarse es inaceptable para ti. No interpretes que el niño trata de hacerte algo a ti (molestarte), trata de hacer algo por sí mismo (cubrir alguna de sus necesidades). Y esto no lo hace un mal niño ni un niño mal portado.
Si los padres desterraran las palabras “mal comportamiento” de su vocabulario, rara vez se sentirían enojados y juzgantes. Consecuentemente, no se sentirían tentados a castigar, como en la situación de David y su mamá.
Todos los padres necesitan aprender algunos métodos efectivos para modificar los comportamientos que le afectan su desempeño de manera integral, pero etiquetar al niño como mal portado no es uno de ellos. Tampoco lo es el castigo, en ninguna de sus modalidades.
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